Mission 21 Chile

Respuesta frente al VIH en Chile desde la Fe y la acogida

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Según cifras entregadas por ONUSIDA, Programa Conjunto de las Naciones Unidas para VIH/SIDA, en el mundo existen 33,4 millones de personas que viven con VIH en el mundo, en tanto en nuestro país las últimas cifras dadas a conocer por el Ministerio de Salud dan cuenta que existen 30.000 personas viviendo con VIH. El gobierno se ha centrado en campañas, desde un enfoque de  salud para promover la prevención en la población, divulgando información acerca del examen del VIH, los tratamientos existentes y cómo evitar contraer la enfermedad. Existen pocos programas comunitarios que trabajen desde la óptica de la prevención, incorporando  las dimensiones de la  espiritualidad, la corporalidad y la sexualidad. Al interior de algunas iglesias, el tema sigue siendo tabú y los cristianos afectados con VIH sienten que se los excluye  y que poco o nada se habla del tema.

Por: Marta Péndola, Periodista
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Desmitificar el tema del VIH/SIDA reconociendo que hoy es una enfermedad que puede afectar a cualquier persona, y no sólo a los homosexuales, es uno de los aspectos que comunica un pequeño grupo de 60 personas ligadas a diversas agrupaciones de Iglesias que se han formado en prevención. Profesionales, dueñas de casa, pastoras evangélicas, estudiantes, en su mayoría mujeres, se embarcaron en un tremendo desafío: el de sensibilizar  a la población, en las escuelas, iglesias, universidades para prevenir el VIH desde una perspectiva más acogedora que rompa con los mitos y prejuicios respecto de quienes viven con VIH.

El Centro Ecuménico Diego de Medellín participa, junto a otras instituciones miembros de la Mesa Chilena de mission 21,  en el proyecto “Construir competencias, alianzas y estrategias en el abordaje de la prevención del VIH/ SIDA”. María Palma del CEDM y coordinadora de este proyecto sostiene que ha sido un trabajo agotador, pero con enormes resultados. “Desde el año 2006, cuando iniciamos el proyecto, nuestro aporte ha sido romper el silencio y la negación que tienen las comunidades de fe  respecto del VIH/ SIDA e instalar un modelo de prevención en el que subyace  un enfoque amplio e integral basado en los derechos de los humanos y las humanas  y que tiene como ejes transversales la perspectiva hacia la equidad de género y las múltiples interrelaciones entre cuerpo, emociones, lenguajes, identidades y espiritualidades.”

El proyecto nace desde el seno de las instituciones que integran la mesa chilena de mission21 con el fin de compartir, construir competencias, alianzas y estrategias en el abordaje de la prevención del VIH SIDA.

Mission 21 brinda un fuerte apoyo a la prevención del VIH/ SIDA en los lugares donde está presente, como África, la región más afectada en el mundo con adultos y niños viviendo con VIH, que concentrando un 67% del total de los afectados.

Uno de los aspectos más negativos, enraizados en la población chilena, son los prejuicios que persisten respecto de las personas que viven con el VIH, a quienes aún se las relaciona directamente con la homosexualidad. Ello, a pesar que han aumentado las cifras respecto de personas que adquieren el VIH  teniendo “pareja única y estable”, afirma María Palma.

Llegar a las comunidades de fe

A pesar de los enormes avances en la medicina, la pandemia del VIH parece imparable y tiene de cabeza a las principales organizaciones de salud a nivel internacional.

Por ello, proyectos como éste son valorados, puesto que se enfocan desde una perspectiva que incorpora lo religioso, la relectura bíblica, las dimensiones de la espiritualidad y pone el debate sobre prevención en las comunidades fe, con las cuales muchas instituciones internacionales quisieran poder comunicarse. “Instituciones como la Organización Panamericana de la Salud (OPS) de las Naciones Unidas están concientes de que uno de los caminos para prevenir el SIDA radica en poner el eje de la prevención en las comunidades basadas en la fe. Es claro que si las y los líderes religiosos incorporan en su lenguaje la prevención, abriendo espacios de habla, de conversación sobre los diversos temas relacionados con el VIH,  si se abren a procesos que invitan a revisar las doctrinas que sustentan muchos prejuicios que discriminan a las personas por género, orientación sexual y/u otros aspectos de la vida cotidiana, las iglesias fortalecerán su rol de comunidades acogedoras y sanadoras. De este modo, ellas cumplirán un rol activo en la prevención del VIH/SIDA”, señala Palma.

Sin embargo, del dicho al hecho, como dice el popular refrán…

Hoy, al interior de las Iglesias, sobretodo entre los dirigentes, es poco lo que se habla y se educa del tema, calificado por algunos “como algo ajeno a Dios”. Así cuenta Ana María Sanhueza, Pastora Evangélica de Concepción, quien tras recibir la formación como facilitadora en el curso comenzó a impartir talleres en su comunidad evangélica. Pero se encontró en un comienzo con un muro, sobretodo entre las personas de más edad. “En un principio me costó mucho llegar, porque SIDA significaba persona homosexual”. Comenta que los prejuicios los vivió en carne propia, cuando le tocó compartir, durante el proceso de formación en los talleres, con una compañera transgénero, otra miembro más del grupo de monitoras. “Me di cuenta que me costaba entender a las personas, sentí que me faltaba amar a mi semejante como a mí misma. Yo pensaba que estaba bien y que podía aceptar todo, pero no era así”, destaca.

El grupo de facilitadoras se ha conformado y consolidado como una agrupación sólida, cuyos miembros se han transformado en un referente de cambios y deconstrucción de juicios y prejuicios en sus respectivas comunidades, respecto a personas viviendo con VIH. Cada integrante fue capaz de sacar el velo que cubría la realidad, a pesar de trabajar dentro de las Iglesias. “Nos encontrábamos en una burbuja y separados de la realidad”, señala Ana María Sanhueza.

Las facilitadoras, en el marco de esta iniciativa, han elaborado y ejecutado  micro-proyectos de sensibilización con la metodología de talleres, obras de teatro y otras formas de comunicación en  distintas ciudades del país, como Concepción, Lota, Coronel, Cabrero, Angol, Santiago, por mencionar algunas.

En el Día Mundial de Lucha contra el SIDA, todos los 1° de diciembre, coordinan diversas actividades públicas, de tal forma de visibilizar y encender luces respecto de la urgencia de desarrollar un cambio de paradigma en la manera cómo hoy las entidades de gobierno y de salud enfrentan el combate a la enfermedad, sólo abarcando la perspectiva de la salud, “por la vía biológica y del tratamiento”, destaca María Palma.

Sin embargo, existen muchas comunidades con quienes trabajar en materia de prevención del SIDA en los colegios, universidades y dentro de las Iglesias. A pesar de la gran cantidad de campañas y spots televisivos que impulsa el Ministerio de Salud en Chile, se observa en la gente sed de información sobre temas como formas de transmisión del VIH y de cómo protegerse. Por ello, parece relevante la apertura de espacios como este proyecto que amplían los círculos de discusión, debate e información sobre una concepción de respeto por los derechos humanos y a partir de una visión integradora, que mezcla principios cristianos, pero que reconoce la corporalidad y la sexualidad como parte de una vida plena.

¿Cómo se transmite el VIH?

El VIH necesita de vías para transmitirse de una persona a otra. La sangre, el semen, los fluidos vaginales y la leche materna de personas que viven con VIH, son los únicos fluidos que pueden transmitir el virus a otra persona y que necesitan de una puerta de entrada para ingresar al cuerpo de otra persona.

El VIH se transmite por:

Vía sexual: la penetración (vaginal o anal) sin protección y el sexo oral con una persona infectada.
Vía sanguínea: la transfusión sanguínea con sangre contaminada. En Chile desde el año 1987 la sangre es examinada en los Servicios de Salud. El uso de jeringuillas, agujas u otros instrumentos afiliados que estén contaminados.
Vía materno infantil: una mujer que vive con VIH puede transmitir el virus al hijo (a) durante el embarazo, el parto o la lactancia.
En Chile la principal vía de transmisión es a través de las relaciones sexuales no protegidas.

Prevenir educando

El proyecto “Construir competencias, alianzas y estrategias en el abordaje de la prevención del VIH/ SIDA” ha implementado variadas herramientas de difusión para llegar de manera didáctica a la gente. Se destaca la elaboración de afiches, montaje de obras de teatro, juegos, manuales de orientación para impartir charlas. Todo con el fin de brindar apoyo metodológico para dinamizar los grupos y potenciar la participación en la prevención.

 

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